La lechuga es un ingrediente básico en ensaladas que aporta hidratación y mucha más diversidad de sabores y texturas de las que normalmente se le atribuyen. Descubre las características de seis variedades de lechuga diferentes y qué nos aporta esta hortaliza para que no pueda faltar en cualquier alimentación sana

Valor nutritivo de la lechuga

El 95% de la composición de la lechuga es agua. Por ello, especialmente en verano, resulta imprescindible por sus propiedades hidratantes, aunque las podemos encontrar todo el año de temporada. Esto se debe a la diversidad de lechugas (cada una tiene su temporada) y al hecho de que se cultiva en prácticamente todos los países clima templado, tanto al aire libre como en invernadero.

Además, la lechuga es un vegetal muy diurético y depurativo, no sólo por su contenido en agua, sino porque también es rica en potasio. A nivel de minerales, también aporta calcio y fósforo. Y en cuanto a vitaminas, destaca por sus aportes en vitamina C y vitamina A.

Aunque las cantidades de macronutirentes de la lechuga no son destacables en comparación a otros alimentos, la lechuga también aporte:

Macronutientes en gramos de la lechuga por cada 100 gr
Hidratos de carbono1,4
Proteínas vegetales1,5
Grasas0,6
Fibra1,5

Variedades de Lechugas

En el mercado puedes encontrar muchas variedades de lechuga y las más comunes, a nivel hortícola, las podemos dividir en cuatro grupos: las de cogollo, las de hoja rizada, las de tallo y la romana. A partir de aquí empieza el festival de tonalidades y texturas de las hojas con las que podemos jugar en la cocina.

Lechuga francesa o trocadero. Esta es una lechuga de cogollo grande y color verde, con hojas lisas y tiernas, de textura algo mantecosa y sabor delicado pero intenso que, para poder apreciar, es mejor que combines con vinagretas, pues son un aliño suave de textura ligera.

Lechuga hoja de roble. Ese color que va del verde al marrón y la ondulación de sus hojas le dan nombre. Esta lechuga es crujiente y tierna a la vez. Por ello y el contraste de color que ofrece, es ideal para mezclar con otras lechugas. Y por sus hojas finas, también combina mejor con aliños suaves tipo vinagreta.

Lechuga iceberg. Fácil de reconocer por esa forma redonda y compacta, recuerda al repollo, pues unas hojas envuelven a las otras. Su textura crujiente y firme contrasta con un sabor suave e incluso aguado. Así que a esta lechuga le podemos dar más sabor con el aliño, y soporta bien los aliños cremosos. También le podemos dar sabor mezclándola con otras lechugas.

Lechuga crespa. Aquí encontramos un grupo de variedades de hoja suelta, no acogollada, con hojas grandes y bordes ondulados: de ahí su nombre. En general son verdes, aunque hay variedades rojizas, como la lechuga vulcan. Esta tonalidad se debe al contenido en antocianinas de sus hojas, que la dota de propiedades beneficiosas para la vista y la circulación, entre otras.

Lechuga romana. También se la conoce como “oreja de burro”. A la vista salta la razón: su hojas son alargadas con un nervio central acentuado. Su textura curjiente se apoya en una sabor con un toque amargo, por lo que soporta bien tanto los aliños ligeros como los cremosos, siempre con sabores que aporten contrastes.

Cogollos. En verdad, son lechugas enanas. Y la variedad más popular es la romana. Estas, por fuera, presentan una hoja similar a la lechuga grande, pero hacia el interior, vamos del verde al verde amarillento. Y el sabor del cogollo es más suave que el de su hermana mayor, aunque no deja de tener un punto amargo e intenso, con toques incluso ácidos según la variedad. A menudo, los cogollos se sirven partidos longitudinalmente por la mitad o en cuatro trozos, dando el protagonismo a la carnosidad de las hojas en su conjunto.

Escrito por:uranda

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