Alrededor del 40% de la basura que generamos son restos de comida. Y de acuerdo en que se puede convertir en compost que vuelva a la tierra para enriquecerla. Pero con esos restos de comida a menudo estamos tirando nutrientes, sobre todo cuando comemos verduras y hortalizas. ¿Quieres descubrir cómo evitarlo?

Con piel siempre que puedas

Muchas veces nos cuesta comernos ciertas hortalizas con piel, porque igual nos parecen duras, igual amargan… Pero al pelar ciertas hortalizas, además de generar residuos que podríamos ahorrarnos, estamos tirando sobre todo fibra, pero también nutrientes, en especial vitaminas y minerales. Te ponemos algunos ejemplos:

  • Berenjenas. En su superficie encontramos minerales como potasio, sodio o calcio, entre otros, además de vitaminas A, C y vitminas de la familia B.
  • Calabaza. Cuécela con la piel, la reblandecerá para hacerla digerible, y con ella consumirás proteínas (la mayor parte de las mismas se concentran en su piel) y no perderás los carotenos que luego el organismo convierte en vitamina A.
  • Patatas. Al pelarlas, tiramos minerales como hierro (la mayor parte está en la piel), potasio y vitaminas C y B6, además de una pequeña dosis de ácidos de la familia del Omega 3.
  • Pepinos. Aglutinan la mayor parte de vitaminas A y C que contienen en la piel, así como vitaminas del grupo B.
  • Rábanos. Son ricos en vitaminas A y C, además de antioxidantes como los flavonoides, sobre todo si nos los comemos con piel.
  • Tomates. Con piel asegurarás todo el aporte en vitamina C que caracteriza a esta hortaliza.
  • Zanahorias. Le pasa como al tomate. Si quieres aprovechar los carotenos al máximo, mejor con piel.

Conclusión: ahórrate trabajo en cocina dejando estas hortalizas sin pelar y aprovecha al máximo sus nutrientes, sin tirar un gramo de fibra. Basta con lavarlas bien con agua para poder consumirlas o cocinarlas como desees. Y si las pelas por miedo a pesticidas, el agua elimina todo riesgo, pero siempre puedes probar con hortalizas fruto de la agricultura ecológica (ver aquí qué son los alimentos ecológicos).

Cuando tiramos partes del vegetal comestibles por costumbre

Clasificamos las hortalizas por aquella parte que nos comemos, de forma que el brocoli es una flor, el ajo un bulbo o la zanahoria una raíz. Y como habitualmente nos comemos esa parte, tiramos el resto, con sus nutrientes y sabores engordando el cubo de la basura. Pero no siempre es necesario. Te damos algunas ideas:

  • Hojas de brócoli y coliflor. Las hojas externas son más fibrosas, pero las centrales puedes cocinarlas como cualquier verdura de hoja: salteadas, hervidas, al vapor, en guisos…
  • Troncos del brócoli o la coliflor. Sobre todo, el primero suele ir a la basura porque normalmente aprovechamos los ramilletes. Pero si le quitas un poquito la parte exterior más fibrosa, puedes añadirlo con un corte fino en tus ensaladas, te puedes hacer un carpaccio vegetal con él, o puedes cocinarlo como desees.
  • Hojas de remolacha. Ya están en muchos surtidos en sobre de ensaladas. Así que no las tires, lávalas e incorpóralas a ensaladas, e incluso puedes cocinarlas y cocinadas como si fueran acelgas: salteadas, al vapor, buñuelos…, e incluso las puedes usar para hacer una salsa pesto.
  • Hojas de zanahoria. Tirándolas, tiras proteínas y vitamina C, entre otros nutrientes. En cambio, las puedes usar como si fueran perejil, en vinagretas y aderezos, en caldos, etc. Les da un toque herbáceo muy interesante. E incluso puedes incorporarlas como brote directamente en tus ensaladas. A veces pueden amargar un poco. Si eso es un problema, elimina el tallo o blanquéalas y tema resuelto.
  • Partes verdes de ajetes , puerros o cebolletas. Son el tallo tierno, con delicado aroma y textura suave. ¿Por qué tirarlos si los podemos picar bien finos y aromatizar con ellos sofritos, guisos, tortillas, etc.?
Escrito por:uranda

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