Receta vegana de salsa pomodoro, una salsa de tomate endulzada con zanahoria que, considerada salsa madre, nos sirve a su vez de base para hacer múltiples variaciones.

Ingredientes

  • 1Kg de tomates maduros
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Perejil
  • Aceite de oliva
  • Sal

Cómo hacer salsa pomodoro

Pomodoro, literlamente, significa “manzana dorada” en italiano. Y es que, una de las primeras variedades del tomate llegadas desde América era amarilla, y el color unido a la forma de este fruto nos da este nombre. En español, su denominación procede del idioma que hablaban los mexicas o aztecas, el nahuatl, y que se refería a él como fruta hinchada: “tomatl”. Así que estamos ante una salsa de tomate, cuyos usos, aparte de acompañar a la pasta, tienen los límites que tu quieras ponerle: puede ser el lecho de un tofu rebozado o asado, el nexo de unión de una menestra, la base de una tosta con queso vegano… Y su elaboración es bien sencilla.

Empezamos pelando los tomates y, si quieres que te quede bien fina, eliminamos también las semillas. Luego troceamos lo pulpa de tomate en dados (concasse) y reservamos. Pasamos a pelar los dientes de ajo y los machacamos en el mortero. Lavamos el perejil y lo picamos bien fino. Y ahora vamos a por la cebolla y la zanahoria. Pelamos y lavamos, y las cortamos en daditos bien pequeños (brunoise).

Con todo listo, llega la hora de poner la sartén al fuego con un buen chorro de aceite. Cuando esté caliente, doramos los ajos, con cuidado de que no se quemen, porque nos amargarían la salsa. Y cuando tengan el color óptimo, agregamos la cebolla y la zanahoria y las sofreímos a fuego medio bajo, con todo la calma, hasta que la cebolla quede transparente y la zanahoria se nos haya ablandado. Agregamos el perejil picado, rehogamos y, por fin, el tomate a la sartén. Además de sabroso, entre otras propiedades, el tomate destaca por su aporte en vitamina C (unos 120g de tomate pueden llegar a contener unos 23 mg de vitamina C). Así que salamos y lo dejamos cocinar unos 20 o 25 minutos a fuego suave, hasta que quede bien espeso.

Hay quien contraresta la posible acidez del tomate añadiendo un poco de azúcar mientras este reduce, pero nosotros apostamos por el azúcar que desprende la propia zanahoria, que además nos aportaran sus bectacarotenos y sus propiedades diuréticas.

Además, puedes elaborar la salsa pomodoro en mayor cantidad de la que vayas a necesitar para un plato concreto, y luego, una vez atemperada, guardarla en la nevera, preferentemente en un bote de cristal, para tenerla lista para otras preparaciones, lo cual te ahorrará tiempo.

Cómo hacer variaciones sobre la salsa pomodoro

Las salsas madre son salsas base de la cocina sobre las que se hacen numerosas variaciones. La clasificación de las salsas madre empleada hoy día procede de la estipulada por George Auguste Escoffier en su libro de 1903, Le Guide Culinaire. Y como os decíamos en la introducción, una de las salsas madre es la salsa pomodoro.

Y es que, partiendo de la base que os hemos explicado en la receta, puedes hacer tantas variaciones como se te ocurran. Además del perejil (o sustityéndolo) puedes incorporar otras hierbas aromáticas de dos formas:

  • Al principio de la cocción, rehogando como hemos hecho con el perejil puedes incorporar laurel, romero, tomillo… Si estos últimos son en rama, luego las retiraríamos, como retiraremos el laurel a la hora de servir si lo empleamos. Pero les damos tiempo de cocción para que, además de dar sabor, se ablanden.
  • Al final de la cocción, podemos incorporar hierbas aromáticas para que simplemente infusionen. Y aquí os proponemos algunas tan típicas de la cocina italiana como la albahaca fresca o el orégano.

Y desde luego, siempre podemos hacer incorporar especias, desde pimienta, pimentón dulce o picante, etc., hasta algunas que le darán un toque más oriental, como curry o garam massala (ver aquí 12 especias para fortalecer tu salud con aroma y sabor).

A su vez, podemos añadir elementos líquidos que enriquecerían y aromatizarían la salsa final, como un vasito de caldo de verduras, una copita de vino, etc. Esto se haría tras incorporar el tomate, y la idea es dejar que se reduzca al cocinar el tomate. Es decir, el objetivo es que, al final, la salsa nos quede espesa.

Y otra vía de variación de la salsa pomodoro reside en las hortalizas del sofrito: puerro, pimiento… Tú eliges los matices de sabor que quieras darle a la salsa final. Y si quieres que luego te quede bien fina, sólo tienes que triturar acabada la cocción.

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Escrito por:uranda

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