Receta vegana de hortalizas encurtidas que mantienen todos los nutrientes y el toque refrescante del vinagre, que además contribuye a su conservación. Ideales para incorporar a ensaladas o, por si solas, para un sano y nutritivo aperitivo.

Ingredientes

  • Media coliflor
  • 2 zanahorias
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 12 espárragos
  • 1 cebolla
  • Sal (30g por cada medio kg de hortalizas)
  • Vinagre (con una gradación de entre 6 y 7º)
  • Hierbas aromáticas o especias al gusto(opcional)

Cómo hacer hortalizas encurtidas en casa

Esta es una receta mucho más sencilla de lo que parece, que no necesita de fogones pero sí de tiempo y de calidad en las hortalizas que elijáis. Aunque son muy populares los pepinillos encurtidos, podemos aplicar esta técnica a las hortalizas que queramos: remolacha, repollo, tomates verdes, etc. Por eso, nosotros os hacemos una propuesta en los ingredientes, pero tu lo puedes adaptar a la temporada y a tu propio gusto. Pero eso sí, lo importante es que las hortalizas no tengan golpes o picaduras y estén en su punto óptimo.

A partir de aquí, lo que hacemos es lavarlas bien. Eliminamos las semillas de los pimientos y los troceamos en bastones anchos. Eliminamos la parte inferior del tallo de los espárragos, la más dura, y los cortamos en dos o tres trozos, según la longitud que nos quede. Y ya solo nos queda trocear la zanahoria en bastones y separar la coliflor en ramilletes. Nosotros hemos puesto una coliflor lila para darle un punto de color, pero puedes hacerlo con la coliflor que encuentres en mercado.

La cebolla también la puedes encurtir, y para ello deberías trocearla en cortes que se aproximaran al de resto e hortalizas. Pero nosotros, en este caso, nos la reservamos para añadirla después, al servir.

Bien, con todas las hortalizas ya troceadas, lo que vamos a hacer es salarlas por capa. Como pone en los ingredientes, necesitaremos aplicar 30gr de sal por cada medio kilo de hortalizas. El objetivo de esto es que las hortalizas pierdan agua. Así que las dejamos macerar con la sal unas doce horas.

Pasadas las mismas, lo que hacemos es lavarlas de nuevo y dejarlas secar muy bien. Luego las introducimos en botes de vidrio bien limpios, sin llenar del todo los botes, porque vamos a tener que añadir el vinagre.

En el vinagre os hemos indicado que sea de una gradación de entre 6 y 7º. Es decir, sólo os hemos indicado el grado de acidez, que corresponde a los gramos de ácido acético de cada 100ml de vinagre. Aparte del grado de acidez, tu eliges si empleas vinagre de vino, de manzana o sidra, etc. El que elijas, lo que hará es matizar el sabor final de los encurtidos. Así que si optas por uno de manzana, por ejemplo, el resultado será más afrutado que si empleas uno de vino. A su vez, para suavizar el vinagre, también puedes añadirle algo de azúcar.

Sea cual sea tu elección, ya sólo te queda rellenar los botes con el vinagre y, si quieres aromatizar, con alguna hierba como tomillo o romero, o especias como pimienta en grano, por ejemplo. Esto último es opcional.

Una vez lleno, si lo quieres convertir en conserva casera, sólo tienes que cerrar el tarro y ponerlo al baño maría para asegurar el cierre al vacío. Así te pueden durar bastante tiempo, pero una vez abierto el bote, o te comes todo los encurtidos, o luego os guardas en nevera y te los comes en unos poco días.

A la hora de servir, nosotros lo que hemos hecho es trocear la cebolla fresca en juliana para que aporte un toque sin la acidez del encurtido que haga de contraste al tomar los encurtidos como aperitivo.

Escrito por:uranda

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